Tuesday, January 6, 2015

EN SAN LUIS POTOSÍ PERIODISTAS EQUIVOCADOS PRACTICAN UN PERIODISMO EQUIVOCADO


Por Eric Muñiz de la Rosa
Tanto editores como reporteros de la prensa potosina piensan que ellos son quienes hacen las reglas en el periodismo, ese es el mayor de los errores del periodismo empirico.
En los países donde se practica el verdadero periodismo, donde el periodismo se considera una verdadera profesión, se obedecen las normas, reglas y cánones que se desconocen en San Luis Potosí. Veamos los siguientes ejemplos:
El 21 de noviembre de 2008, la agencia de noticias Associated Press (AP) levantó la suspensión del uso de fotografías proporcionadas por el ejército estadunidense después de que El Pentágono prometió que dejaría de circular fotografías que habían sido alteradas.
La suspensión la impuso AP después de que el ejército diseminó fotografías manipuladas de la primera generala de cuatro estrellas, la General Ann E. Dunwoody, después de que Santiago Lyon, director de fotografías de AP le recordó a Geoff Morrell, secretario de prensa del Pentágono, que hacer cambios en las imágenes equivale a a distorsionar los hechos o las circunstancias de un evento.
Lo anterior se debe a que se deben de respetar las normas periodísticas de la verdad. La excepción es el reducir el tamaño, recortar la foto por motivos de espacio o mejorar la calidad de la fotografía.
Las alteraciones permisibles más significativas es que se pueden hacer cambios por motivo de seguridad, para proteger inocentes o para evitar se atente contra la persona fotografiada.
En este respecto, las violaciones a las normas periodísticas son ignorantemente violadas en los diarios potosinos. En el caso de la seguridad, lo vimos en las fotografías, aparecidas en TODOS los diarios potosinos, en las que claramente aparecía el rostro del policía Héctor Alejandro Palestino Escobedo, quien a resultas de eso fue identificado y posteriormente asesinado por sicarios del narco el 17 de noviembre de 2008.
Pero el ejemplo más claro de total desconocimiento de las normas periodísticas más elementales, aunque significativas, fue un incidente por el cual Adriana Ochoa, (editora del diario Pulso de San Luis Potosí), debió haber sido despedida, Adriana publico fotografías, no solo alteradas, sino utilizando un lenguaje vulgar en ellas, y antes que admitir su error, se quiso defender de la siguiente manera, en una respuesta a esta carta publicada en el diario, veamos:
"Correspondencia:
L.C.C. Adriana Ochoa Coordinadora editorial. A través del presente medio y haciendo uso de nuestro derecho de réplica, nos dirigimos a usted para hacer de su conocimiento la alteración de una de las fotografías publicadas el día de hoy 29 de mayo del  2008, en la portada de la sección Estado, del periódico que usted coordina.
“Cabe mencionar que las leyendas ¡A la chingada la prensa! y ¡Díganles que no estoy! son el resultado de un fotomontaje, ya que en la primera plana, del periódico, se puede apreciar que esa manta con letras rojas y negras, que aparece en las fotografías, nunca estuvo ahí".
Cínica e ignorantemente, la equivocada "editora" de Pulso, Adriana Ochoa respondió: "Celebro que se hayan dado cuenta ustedes que la imagen es un fotomontaje. Me habría preocupado que no obstante la evidente huella gráfica del inserto, la firma del autor (el ilustrador Mox) y la leyenda "FotoArte", hubiera alguna posibilidad de confusión.
No creo que sea necesario reiterar que el periodismo potosino en este caso deja mucho que desear en cuanto a profesionalismo y conocimientos periodísticos. Es decir, ella misma se jacta de haber publicado, con conocimiento de causa, una imagen que ella misma aceptó haber sido alterada. Y hay más ejemplos de ineptitud e ignorancia periodística.
En otro caso Adriana también demostró su ignorancia periodística, veamos:
“Correspondencia (8 diciembre 2012):
 Lic. Pablo Valladares García: Antes que nada reciba un cordial saludo en nombre del Consejo de Administración y de los más de 60,000 beneficiarios de esta institución que me honra en presidir y representar legalmente…
…“Realmente nos sorprendió e inquietó una nota que se publicó en Pulso el día 1 de diciembre, en la cual sin fundamento alguno y con la clara tendencia de dañar nuestra imagen aparece en primer plana que el Banco de Alimentos ordeña despensas, lo cual rechazamos de manera enérgica y categórica…
…“Como es de su conocimiento, ya que su apreciable mamá la Sra. Rosita es miembro fundador de esta institución, nuestra labor durante más de 13 años ha sido llevar la luz de esperanza a los que menos tienen, a hermanos potosinos que se encuentran en situación de pobreza alimentaria y que este Banco de Alimentos apoya con despensas mientras cambia su situación.
…”Desconocemos los motivos que orillaron al autor publicar dicha nota, le pedimos por este conducto que aclare debidamente la situación ya que no es justo que publiquen tales notas solo por amiguismo o por agradar a alguien y manche de esta manera la reputación que hemos logrado con tanto esfuerzo. Atentamente, Ing. Héctor D’argence Villegas, Presidente Consejo de Administración. Banco de Alimentos de San Luis Potosí”.
“RESPUESTA:
Sr. D’Argence Villegas: En la edición de Pulso del 30 de noviembre, apareció una nota en la que Usted denunció el retiro del apoyo de Sedesol a Banco de Alimentos por 10 millones de pesos. En esa misma fecha, y en ejercicio del derecho de réplica, la jefa del Departamento de Logística de la Delegación de la Secretaría de Desarrollo Social, Martha Elena Hernández Lucio, confirmó el retiro del apoyo ya que “el Banco de Alimentos de San Luis Potosí, ha incumplido a las Reglas de Operación del Programa Hábitat, ya que entregan despensas que debían pesar de 10 a 15 kilos a las personas que tomaran cursos de preparación de alimentos, pesando solo 6 kilos, se detectó que las despensas que entregaban no contenían alimentos que cumplieran con la función de nutrir a la población, ni contenían el número de productos que debían ser entregados”…
…”La fuente está identificada en la nota y su acusación institucional no fue una ocurrencia ni un invento nuestro. Además, la fuente quedó claramente identificada desde el encabezado de la nota: ‘BA ordeña despensas: Sedesol’. Suponer que no le iba a agradar la réplica de Sedesol no podía ser motivo para no publicarla, menos cuando entraña una observación grave a manejo de recursos públicos…
…”No dudamos que en el interés de cuidar la reputación de una institución como el Banco de Alimentos, sabrá encontrar una solución al hecho concreto del retiro de apoyo federal por los faltantes que Sedesol afirma haber detectado en sus entregas. Es ahí donde inicia el camino a la aclaración que usted exige y ya afectó, según su propia declaración no desmentida, a 20 mil potosinos. Adriana Ochoa, Coordinadora Editorial”.
No cabe duda que la ignorancia periodística de Adriana Ochoa raya en lo increíble; lo Smás importante en el periodismo es la veracidad en las notas, lo mismo que la imparcialidad. La editora Adriana Ochoa, a pesar de ser también ¡maestra de periodismo! Ignora lo básico en el periodismo ¿Qué les enseña a sus pobres alumnos?
Las primeras lecciones de periodismo enseñan que repetir mentiras no las convierte en verdades, que quien las repite comete el mismo pecado. Adriana pone de ejemplo una nota publicada en mismo Pulso, la titulada “BA ordeña despensas: Sedesol”. Pues bien, esa nota fue solo copiada de un boletín de Sedesol, quien la haya copiado para publicarla en Pulso— por cierto una de esas notas sin nombre del autor—no se molestó en comprobar la veracidad del boletín, ni entrevistó a la parte opuesta, en este caso a Héctor D’argence Villegas, Presidente del Banco de Alimentos de San Luis Potosí.
Ingenuamente Adriana utiliza es nota para “defenderse”, pero para quien en realidad sabe de periodismo se da cuenta que de periodismo no saben ni la o por lo redondo.
Ahí lo tienen una vez más, Adriana Ochoa es inepta en todas las funciones que desarrolla en Pulso.
¡Y es maestra de periodismo y parte del jurado del Premio Nacional de Periodismo!

Monday, January 5, 2015

LA CÁBALA POR ADRIANA OCHOA, UNA COLUMNA QUE NOS MUESTRA LA CORRUPCIÓN EN EL PERIODISMO POTOSINO


 Eric Muñiz de la Rosa

En la columna La Cábala que ella escribe, que aunque del domingo 22 de Febrero de 2009 sigue teniendo vigencia, la editora del diario Pulso (de San Luis Potosí), Adriana Ochoa, hizo una larga exposición del supuesto mafioso contubernio que existe entre el presidente del Consejo Estatal Electoral y participación Ciudadana, (CEEPAC), y los partidos políticos para esconder las ilegalidades de estos.

Entre las ilegalidades que un partido político llevó a cabo con dinero asignado a campañas políticas que Adriana pone al descubierto, se encuentran (y repito textualmente): "Láminas de cartón, cemento, varilla, pelotas y muñecas 'Barbie’ con logotipo, gasolina, hoteles, impresos de todo tipo, cubetas de plástico, electrodomésticos y juegos de cubiertos. Son los conceptos presentados por el PRI en la contabilidad 2006, la misma que el Consejo Estatal Electoral, o su presidente Rodolfo Aguilar Gallegos, ha evitado hacer revisar con detenimiento como es su facultad. Obligado por el Tribunal de Justicia Electoral de la Federación".

Más adelante en su columna Adriana se refiere a "la inocua Comisión Permanente de Inspección y Vigilancia del Origen y Uso de los Recursos de la Partidos Políticos", "mal uso de recursos públicos", "el organismo que Salvador Nava Martínez propuso para que fueran los ciudadanos quienes abrieran la puerta a la democracia en el país, es hoy una expropiación malsana de los partidos y de sujetos sin escrúpulos"

Continúa con acusaciones de nepotismo: "Aguilar Gallegos no logró que su compadre repitiera otro periodo como consejero ciudadano estatal, pero lo impuso con un buen sueldo como presidente del Comité Municipal Electoral de la capital".

Y Adriana sigue con ejemplos de corrupción "los diputados y senadores, sólo representan los intereses de los partidos que los postularon, no a los ciudadanos".

"Los partidos son hoy organizaciones autoritarias, centralistas, antidemocráticas y facciosas… aprueban lo que conviene a sus intereses… gastan demasiado en campañas electorales, derrochan en publicidad, falsifican militancia o la obligan mediante chantaje para conseguir turno en la ubre de las prerrogativas".

"El funcionario está al servicio del funcionario. Cobra mucho y trabaja poco… colocará a familiares y amiguetes en cargos públicos; asignará las obras a sus allegados; le será fácil convivir con la corrupción, la alentará y alimentará"

Cualquiera diría que Adriana es la ecuanimidad encarnada en mujer, epítome de rectitud, enderezadora de entuertos.

La imagino escribiendo, con la misma dureza sentenciosa sobre la rampante corrupción que corroe desde sus entrañas al periodismo potosino. Y así como enumera los dispendios del PRI, enumerará las ilegales y corruptas dádivas gubernamentales a los periodistas:

Viáticos de viajes, carteras y plumas de lujo, trajes de la marca Robert's, el "sobre" de fin de año, el chayote, el "apoyo" de despensas para hijos, esposas y amantes de los periodistas.

Pero más que nada, Adriana Ochoa, la incólume periodista potosina, publicará en su columna los nombres de todos los periodistas potosinos que aparecen como aviadores en las nóminas de las diferentes dependencias gubernamentales y descentralizadas, empezando, claro con su compañero, o compañeros, de labores en Pulso, que devengan sueldo, sin trabajar, en el mismísimo CEEPAC, como Alfredo Narváez Ochoa, el caricaturista de Pulso.

Con toda certeza, como lo demuestran sus incisivas críticas, en su justificado odio a la corrupción, y como tácita lección a los alumnos de su clase de periodismo en la Universidad Autónoma de SLP, a estas alturas ya habrá ordenado el despido de sus subordinados en el diario Pulso, los reporteros, Everardo Hernández y Graciela Castañón, y el fotógrafo, Alberto Martínez, por haber recibido un promedio de 12 mil pesos, cada uno de ellos, de parte del Congreso potosino. (Tomen en consideración que esta columna fue escrita en 2009).

A manera de mea culpa y desagravio, Adriana también dará a conocer cuántos contratos ha firmado ella con gobierno del estado y los totales de lo que ha recibido en todo aquello que sea, o semeje, conflicto de intereses con su trabajo como "periodista" y supuesta editora del diario Pulso y como maestra universitaria de periodismo.

Por su fama de severa crítica de la corrupción, sabemos que así lo hará.










Friday, January 2, 2015

VISITA el nuevo blog: La Cábala por Adriana Ochoa, una guía de lo que NO es periodismo http://lacabalaporadrianaochoa.blogspot.com/

VISITA el nuevo blog: La Cábala por Adriana Ochoa, una guía de lo que NO es periodismo http://lacabalaporadrianaochoa.blogspot.com/

¿LIBELO, CHANTAJE, EXTORSIÓN O IGNORANCIA PERIODÍSTICA DE ADRIANA OCHOA?

¿LIBELO, CHANTAJE, EXTORSIÓN O IGNORANCIA PERIODÍSTICA DE ADRIANA OCHOA?

Por Eric Muñiz de la Rosa

En la parte “Rollos sueltos”, de su columna La Cábala del domingo 6 de abril, Adriana Ochoa, “editora” del diario Pulso, hace unos comentarios tan atrevidos como periodísticamente inaceptables. Escribe que “Especial fama han creado en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje unos abogados muy buena onda que regalan chucherías ‘chiviadas’, boletos para conciertos, pantallas de TV y hasta efectivo (le llaman ‘porcentajes’) a secretarias, notificadores, conciliadores y demás”.

Por las descripciones de las “chucherías” se puede deducir que Adriana tiene pruebas irrefutables de lo que describe, incluyendo lo “chiviado”.

Obviamente que Adriana también tiene bien identificados e investigados a los corruptos empleados de la Junta, que bien han de llegar a una docena, pues incluye a “secretarias, notificadores, conciliadores y demás”, (salta la pregunta ¿No deberían de ir a prisión empleados que son cómplices de semejantes fraudes contra los trabajadores que deben de representar?)

Luego Adriana describe, con manifiesta seguridad, que los abogados  “curiosamente, tienen un despacho que ha cobrado fama de ‘infalible’ y que en la propia dependencia tiene a sus propagandistas: en cuanto les cae el caso de algún trabajador despedido ‘de una empresa grande’, o por lo menos económicamente prometedora para fines de un laudo, le ‘recomiendan’ que vaya con el despacho de marras”.

Adriana inclusive describe, con minuciosos detalles, la supuesta estrategia de los abogados, escribiendo “¿Cómo operan estos señores para tener éxito con sus patrocinados? Pues hay algunos indicios, como el truco de las notificaciones hechas perdedizas o retrasadas a propósito para que la empresa demandada pierda por incomparecencia en los plazos establecidos”.

Luego Adriana desata mas acusaciones: “Otros son los fallos por pretextos o interpretaciones parciales de la ley. El asunto es que ganen los representados del despacho este, aunque al final de cuentas la ganancia ni sea para los trabajadores, sino para los habilidosos abogados que se aseguran su buena comisión”.

Y remata con acusaciones de complicidad de empleados de la Junta de Conciliación y Arbitraje: “El personal de la Junta está encantado con estos súper abogadazos y los cariños y favores mutuos se han hecho de más fama, aunque el secretario del Trabajo no se dé por enterado. A lo mejor anda demasiado ocupado en prepararse el camino para que su jefe el gobernador lo haga notario antes de concluir la administración”.

Vaya con esta “periodista” ¿No serian sus descubrimientos, y conocimientos del caso, suficiente material para un estupendo reportaje sobre corrupción tan descarada como criminal? ¿No sería suficiente para que a los abogados en cuestión se les inhabilitara para ejercer tan delicada profesión?

Periodistas estadunidenses, por reportajes similares, han obtenido es prestigioso Premio Pulitzer de Periodismo. Bueno, eso es lo referente a que Adriana falla miserablemente en ejercer el periodismo.
Pero viene la verdadera razón por la que Adriana escribió ese relato de manera tan periodísticamente ignorante.

Empecemos por lo brillante que son los “periodistas” potosinos para  el soborno y el chantaje: Durante las dos semanas anteriores a esta columna de Adriana, entre el gremio periodiquero corrió como (perdóneseme el cliché) reguero de pólvora la, aparentemente, exitosa extorsión de que fue víctima el director de Comunicación Publica de Gobierno del Estado, Roberto Armando Naif Kuri, cometida por Lucero Aguilar Fuentes, editora de la revista Expresiones, quien le exigió –dicen un par de periodistas— que le comprara 10 portadas de su revista por un total de 400 mil pesos, o de otra manera le publicaría cosas oscuras de su vida, acusándolo en su página de Facebook de ser un drogadicto, alcohólico, misógino, violador y mas lindezas por el estilo –esto nadie me lo conto, lo leí en la página de facebook de Lucero—.

Cabria el beneficio de la duda, pero a los pocos días Lucero publicó en su página de Facebook una disculpa pública que decía: “Va una disculpa pública al Ingeniero Roberto Armando Naif, un hombre probo en toda la extensión de la palabra, con quien tuve la oportunidad de platicar ampliamente esta mañana y pudimos arreglar malos entendidos. Con él tengo una amistad de más de 25 años y espero tener el honor de seguir siendo siempre su amiga”. Como que no hay lugar a dudas.

No hay lugar a dudas que la publicación de tan atrevidas acusaciones de Adriana Ochoa contra los  abogados haya sido con el propósito de extorsionarlos, de una manera tan sutil, disfrazada como critica en una columna “periodística”.

Si lo logró, nunca lo sabremos.