OTRA JUSTA CRÍTICA A LA COLUMNA LA
CÁBALA POR ADRIANA OCHOA
Por Eric
Muñiz de la Rosa (Luchando por un periodismo verdadero)
Yendo a
los extremos, me imagino que las personas que se creen —y presumen— de ser
hermosas sin serlo, cuando se plantan frente a un espejo han de negar que la
imagen sea de ellas.
Sirva
esa metáfora para ilustrar la ceguera intelectual de un periodista que critica
acremente, cuando él —o ella— es merecedor de la misma crítica.
No daba
crédito a lo que leía en la columna dominical La Cábala, escrita por Adriana
Ochoa, editora y columnista del diario Pulso.
Es
necesario indicar que el diario Pulso, al igual que los otros seis o siete
diarios que hay en esa ciudad, carecen, en lo absoluto, de publicidad comercial
que justifique los gastos que implica producir un diario, incluyendo salarios
del personal editorial, del personal administrativo, electricidad, servicio de
agua, gas, teléfono, mantenimiento de maquinaria de impresión y de
computadoras, compra de papel y distribución del diario. Peor aún, cuando las
ventas de ejemplares en las calles es casi nula.
En su
columna, Adriana escribe sobre lo que ella considera un “inservible canal 9 de
televisión”, añadiendo, “Los que comen de ahí, sus parientes y sus amigos,
dirán que es indispensable para la vida del Estado. Obvio, nadie en su sano
juicio patea el pesebre propio ni el de sus seres queridos, Los ciudadanos que
lo pagan y que hace mucho, pero mucho tiempo que no lo ven dirán con seguridad
que no sirve para otra cosa que no sea derrochar dinero público en ‘enchufados’
del régimen con pretensiones de hacer esa monería exquisita que llaman “TV
cultural”.
¿Adriana
Ochoa es periodista? Su crítica, tan álgida y severa, viene de alguien que
trabaja para un medio de comunicación, cuyos dueños y empleados también piensan
que es un diario “indispensable para la vida del Estado”, peor aún, pues sin
ser el diario Pulso órgano oficial, como lo es el canal 9, también lo pagan los
ciudadanos, y ella también es una de esos que ella llama “enchufados del
régimen”, con pretensiones de hacer esa monería que ellos llaman “periodismo”.
Acusa
Adriana al Canal 9 de “generar escándalos de acoso laboral”, cuando Pulso es
culpable de lo mismo, se sabe de reporteros y reporteras (que ahora trabajan
para otros diarios) de haber sido maltratados por la misma Adriana, parapetada
tras su puesto de “editora”, y peor aún, como me lo confesó una de las antiguas
reporteras del diario, ser víctima de acoso sexual, Pero esto será tema de otra
columna.
Arremete
luego Adriana en su columna hasta contra maestros que tomaron en sus manos el
Canal 9: “Casi mata al (Canal) 9. Marcelo (el ex gobernador Marcelo de los
Santos Fraga), se los dejó a los ‘profes’ del SNTE disque para que hicieran
televisión educativa, como si de eso supieran una barnizada los señores”.
¿Acaso Adriana sabe de menos una barnizada de periodismo para estar a cargo de
un grupo de reporteros en un diario que se caracteriza por sus notas inanes que
rayan en la idiotez? (También tema de otra futura columna).
Y sigue
la columna de Adriana: “Los mayores logros consistieron en repetir programación
del canal 22, vaya la gracia”. ¿Acaso la “gracia” de Pulso no es repetir al pie
de la letra, sin el beneficio de la imparcialidad periodística, los cientos de
boletines de prensa oficiales disfrazados de falsas notas?
Alude
luego Adriana el lema de Canal 9, “ ‘Televisión para todos”, añadiéndole al
lema la frase “aunque nadie la vea”. Bueno, el lema de Pulso es “Periodismo sin
límites”, aunque nadie lo lea, y en cambio SI traspase los límites de la
nimiedad.
Dice
Adriana: “El canal, dicho sea de paso, es una de las entidades más opacas del
Gobierno. Su página, que es sitio oficial, ni siquiera tiene apartado de
transparencia donde exhibir, como ley obliga, su nómina, su organigrama, sus
gastos y sus ingresos”. Mi pregunta a Adriana es: ¿cuando ha presentado Pulso,
por ética, un informe de los millones de pesos anuales en “chayote”, que recibe
a cambio de la publicación de esos anti periodísticos boletines disfrazados de
notas? Vamos, ¿acaso los ingresos de Pulso no provienen del erario gubernamental?
Y
Adriana sigue con su insensatez: “Lo más exitoso sigue siendo la retransmisión
de canal 22 de Conaculta, de producción local, lo más ingenioso ha sido copiar
la idea y ‘piratearse’ al equipo de un programa de revista erótica que surgió
en canal 13 local. Podrán alegar que lo que cuenta es la intención, pero en el
tema educativo, y más si se trata de sector público, las ‘intenciones’ no son
suficientes”.
Tampoco
son suficientes las “intenciones” de Editora Mival de hacer periodismo, cuando
obviamente demuestran cotidianamente lo contrario, como lo muestra
fehacientemente la columna de Adriana, verdaderos balazos en las patas. Pero
ninguno como el siguiente.
“Hacer
TV que nadie ve ni encuentra interesante es peor que no hacerla, por lo menos
en la segunda opción no se gasta dinero. La dudosa gloria de presidir una red
de canales oficiales tanto o más chafas que el nuestro, tampoco justifica el
gasto”. Wow, ¿Piensa Adriana que hacer la clase de periodismo que hace su casa
Editora (Mival) es mejor que no hacerlo? No Adriana, es mejor NO hacerlo, no se
justifica el gasto que le cuesta al pueblo publicar esos diarios chafas como
Pulso, San Luis Hoy y Huasteca Hoy.
Y dice
Adriana que no se justifica el gasto, porque “En San Luis Potosí opera la productora
de materiales multimedia para las escuelas de nivel básico del Distrito
Federal. Una empresa de jóvenes metidos en nuevas tecnologías educativas más
allá del ‘choro mareador’ en el que se quedan los “expertos” en la materia del
sector público, incapaces de generar un solo producto útil”.
Si,
también hay jóvenes que pueden ser mejores periodistas y suplir a “periodistas”
como Adriana.
Adriana
remata su columna diciendo: “Va siendo hora de preguntarse qué carajos hace la
SEGE (Secretaria de Educación de Gobierno del Estado) con una televisora
incapaz de generar otro tipo de propuestas. […] si se trata de simular y
mantener ‘cuates’ y parientes en una nómina, pues ahí que le sigan, confiados
en que al fin de cuentas las posibilidades de protestas ciudadanas son del
mismo tamaño que su teleauditorio”.
Semejante
cachaza de Adriana expresarse así, como en esos diarios reporteros y fotógrafos
perciben sueldos de miseria. Además, ¿Cuántos empleados de Editora Mival se
encuentran incrustados en diferentes nominas del gobierno, devengando sueldo
como “aviadores”?
Que nos
lo diga en su próxima columna.

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