Tuesday, December 30, 2014

LA LEY DEL BOOMERANG, O EL BURRO HABLANDO DE OREJAS

OTRA JUSTA CRÍTICA A LA COLUMNA LA CÁBALA POR ADRIANA OCHOA


Por Eric Muñiz de la Rosa (Luchando por un periodismo verdadero)

Yendo a los extremos, me imagino que las personas que se creen —y presumen— de ser hermosas sin serlo, cuando se plantan frente a un espejo han de negar que la imagen sea de ellas.

Sirva esa metáfora para ilustrar la ceguera intelectual de un periodista que critica acremente, cuando él —o ella— es merecedor de la misma crítica.

No daba crédito a lo que leía en la columna dominical La Cábala, escrita por Adriana Ochoa, editora y columnista del diario Pulso.

Es necesario indicar que el diario Pulso, al igual que los otros seis o siete diarios que hay en esa ciudad, carecen, en lo absoluto, de publicidad comercial que justifique los gastos que implica producir un diario, incluyendo salarios del personal editorial, del personal administrativo, electricidad, servicio de agua, gas, teléfono, mantenimiento de maquinaria de impresión y de computadoras, compra de papel y distribución del diario. Peor aún, cuando las ventas de ejemplares en las calles es casi nula.

En su columna, Adriana escribe sobre lo que ella considera un “inservible canal 9 de televisión”, añadiendo, “Los que comen de ahí, sus parientes y sus amigos, dirán que es indispensable para la vida del Estado. Obvio, nadie en su sano juicio patea el pesebre propio ni el de sus seres queridos, Los ciudadanos que lo pagan y que hace mucho, pero mucho tiempo que no lo ven dirán con seguridad que no sirve para otra cosa que no sea derrochar dinero público en ‘enchufados’ del régimen con pretensiones de hacer esa monería exquisita que llaman “TV cultural”.

¿Adriana Ochoa es periodista? Su crítica, tan álgida y severa, viene de alguien que trabaja para un medio de comunicación, cuyos dueños y empleados también piensan que es un diario “indispensable para la vida del Estado”, peor aún, pues sin ser el diario Pulso órgano oficial, como lo es el canal 9, también lo pagan los ciudadanos, y ella también es una de esos que ella llama “enchufados del régimen”, con pretensiones de hacer esa monería que ellos llaman “periodismo”.

Acusa Adriana al Canal 9 de “generar escándalos de acoso laboral”, cuando Pulso es culpable de lo mismo, se sabe de reporteros y reporteras (que ahora trabajan para otros diarios) de haber sido maltratados por la misma Adriana, parapetada tras su puesto de “editora”, y peor aún, como me lo confesó una de las antiguas reporteras del diario, ser víctima de acoso sexual, Pero esto será tema de otra columna.

Arremete luego Adriana en su columna hasta contra maestros que tomaron en sus manos el Canal 9: “Casi mata al (Canal) 9. Marcelo (el ex gobernador Marcelo de los Santos Fraga), se los dejó a los ‘profes’ del SNTE disque para que hicieran televisión educativa, como si de eso supieran una barnizada los señores”. ¿Acaso Adriana sabe de menos una barnizada de periodismo para estar a cargo de un grupo de reporteros en un diario que se caracteriza por sus notas inanes que rayan en la idiotez? (También tema de otra futura columna).

Y sigue la columna de Adriana: “Los mayores logros consistieron en repetir programación del canal 22, vaya la gracia”. ¿Acaso la “gracia” de Pulso no es repetir al pie de la letra, sin el beneficio de la imparcialidad periodística, los cientos de boletines de prensa oficiales disfrazados de falsas notas?

Alude luego Adriana el lema de Canal 9, “ ‘Televisión para todos”, añadiéndole al lema la frase “aunque nadie la vea”. Bueno, el lema de Pulso es “Periodismo sin límites”, aunque nadie lo lea, y en cambio SI traspase los límites de la nimiedad.

Dice Adriana: “El canal, dicho sea de paso, es una de las entidades más opacas del Gobierno. Su página, que es sitio oficial, ni siquiera tiene apartado de transparencia donde exhibir, como ley obliga, su nómina, su organigrama, sus gastos y sus ingresos”. Mi pregunta a Adriana es: ¿cuando ha presentado Pulso, por ética, un informe de los millones de pesos anuales en “chayote”, que recibe a cambio de la publicación de esos anti periodísticos boletines disfrazados de notas? Vamos, ¿acaso los ingresos de Pulso no provienen del erario gubernamental?

Y Adriana sigue con su insensatez: “Lo más exitoso sigue siendo la retransmisión de canal 22 de Conaculta, de producción local, lo más ingenioso ha sido copiar la idea y ‘piratearse’ al equipo de un programa de revista erótica que surgió en canal 13 local. Podrán alegar que lo que cuenta es la intención, pero en el tema educativo, y más si se trata de sector público, las ‘intenciones’ no son suficientes”.

Tampoco son suficientes las “intenciones” de Editora Mival de hacer periodismo, cuando obviamente demuestran cotidianamente lo contrario, como lo muestra fehacientemente la columna de Adriana, verdaderos balazos en las patas. Pero ninguno como el siguiente.

“Hacer TV que nadie ve ni encuentra interesante es peor que no hacerla, por lo menos en la segunda opción no se gasta dinero. La dudosa gloria de presidir una red de canales oficiales tanto o más chafas que el nuestro, tampoco justifica el gasto”. Wow, ¿Piensa Adriana que hacer la clase de periodismo que hace su casa Editora (Mival) es mejor que no hacerlo? No Adriana, es mejor NO hacerlo, no se justifica el gasto que le cuesta al pueblo publicar esos diarios chafas como Pulso, San Luis Hoy y Huasteca Hoy.

Y dice Adriana que no se justifica el gasto, porque “En San Luis Potosí opera la productora de materiales multimedia para las escuelas de nivel básico del Distrito Federal. Una empresa de jóvenes metidos en nuevas tecnologías educativas más allá del ‘choro mareador’ en el que se quedan los “expertos” en la materia del sector público, incapaces de generar un solo producto útil”.

Si, también hay jóvenes que pueden ser mejores periodistas y suplir a “periodistas” como Adriana.

Adriana remata su columna diciendo: “Va siendo hora de preguntarse qué carajos hace la SEGE (Secretaria de Educación de Gobierno del Estado) con una televisora incapaz de generar otro tipo de propuestas. […] si se trata de simular y mantener ‘cuates’ y parientes en una nómina, pues ahí que le sigan, confiados en que al fin de cuentas las posibilidades de protestas ciudadanas son del mismo tamaño que su teleauditorio”.

Semejante cachaza de Adriana expresarse así, como en esos diarios reporteros y fotógrafos perciben sueldos de miseria. Además, ¿Cuántos empleados de Editora Mival se encuentran incrustados en diferentes nominas del gobierno, devengando sueldo como “aviadores”?

Que nos lo diga en su próxima columna.

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