Si el
parlamentario y filósofo Edmund Burke elevó a la incorruptible prensa inglesa a
la categoría (aunque ficticia) de cuarto poder, la corrupta prensa mexicana es
la que menos debe atribuirse esa comparación, no se le puede dar esa atribución
a delincuentes como Alfredo Narváez Ochoa.\
Wednesday, October 19, 2016
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